Zinklar ha realizado un estudio en seis países – Francia, Alemania, México, España, Reino Unido y EE. UU. – para comprender mejor los hábitos de consumo de alimentos y bebidas y valorar cómo han cambiado desde el comienzo de la pandemia. Los insights descubiertos ayudarán a marcas y a distribuidores a adaptarse a los nuevos hábitos y a las necesidades cambiantes de los consumidores en la nueva normalidad.

 

El comportamiento del consumidor evoluciona progresivamente, no abruptamente. Esta creencia se hizo añicos una vez que la pandemia de COVID-19 golpeó a los consumidores en todo el mundo. Unas pocas olas más tarde, nosotros como consumidores hemos adaptado nuestra forma de vida a los altibajos del virus y a las recomendaciones de salud pública. En un contexto donde hemos aprendido a socializar por videoconferencia, trabajar desde casa y comprar muchos más productos y servicios online, está claro que el consumo de alimentos y bebidas no iba a permanecer inalterado. Y no lo ha hecho.

 

El 54 % de los consumidores declara que ha cambiado su forma de comer y beber desde que comenzó la pandemia. El 11% dice que el nivel de cambio ha sido significativo. El cambio ha sido más crítico entre la población más joven, más adaptable y abierta a adoptar nuevos comportamientos.

La salud y el bienestar han sido motor del cambio. En los últimos dos años hemos recibido mucha información sobre cómo prevenir la propagación de casos de COVID, cómo protegernos y cómo debemos cuidar nuestro bienestar físico y mental. No es de extrañar entonces que el 51% de los consumidores declare comer ahora de forma más saludable.

El regreso a los viejos patrones de consumo es improbable. Hablando con expertos en consumo siempre surge la misma pregunta. ¿Mantendrán los consumidores sus nuevos hábitos de consumo o volverán a lo que hacían antes? Sabemos que los consumidores harán ambas cosas, pero ¿en qué medida? Los consumidores que creen que los nuevos hábitos han llegado para quedarse superan holgadamente a los que creen que su consumo volverá a ser el mismo.

Eat-in es el nuevo eat-out. Los consumidores se han visto obligados a reemplazar las comidas fuera de casa por formas distintas de recompensarse. Una forma ha sido acudir con más frecuencia a los servicios de comida a domicilio, que han vivido un auge muy importante en países como Estados Unidos y México. La otra forma ha sido cocinar en casa algunas de las recetas que la gente solía consumir fuera del hogar.

La sostenibilidad es diversa. Los consumidores de todo el mundo identifican el uso de ingredientes naturales como un factor fundamental que influye en su compra de alimentos y bebidas. Pero mientras que en Francia la compra de productos locales es extremadamente importante, en el Reino Unido existe un mayor interés por los envases sostenibles o sin residuos.

 

El informe de Zinklar descubre muchos más insights que ayudarán a las marcas a adaptar sus ofertas y mensajes a las preferencias de los consumidores de hoy. La cuantificación del impacto para cada categoría requerirá una inmersión profunda y, a pesar de que una vez creímos que no era necesario, un pulso de tendencias regular para detectar de forma temprana cambios en los patrones de consumo que ya no son estables.

 

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