El test de concepto, prueba de concepto o PoC (proof of concept) es uno de los estudios de mercado más frecuentes que existen y una herramienta fundamental para asegurar el éxito de la innovación. Descubre en este artículo qué es y cómo empezar a crear tests de conceptos fácilmente.

 

Generación de ideas

 

Existen numerosos estudios de mercado que nos permitirán identificar necesidades y oportunidades no cubiertas para las que podemos diseñar nuevos productos o servicios. Cualquier estudio de fase exploratoria, los estudios de usos y actitudes o los estudios de posicionamiento de marca pueden ayudarnos a identificar ideas para nuevos productos y servicios. Las mejores ideas formarán parte de un proyecto de innovación que irá ganando detalle progresivamente adaptándose a las preferencias y requerimientos del mercado, el contexto y el público objetivo.

Precisamente para seleccionar las mejores ideas y para obtener información clave que ayude a definir los detalles del producto o servicio es importante que en las fases iniciales se haga un test de concepto que ayude a tener las máximas posibilidades de éxito. ¿Sabes en qué consiste este tipo de investigación de mercado? ¡Sigue leyendo!

 

¿Qué es un test de concepto?

 

Un test o una prueba de concepto es un estudio de mercado que se realiza para conocer el grado de aceptación de una idea en el público. Es decir, consiste en presentar un concepto a la clientes potenciales y plantearles preguntas para saber qué impresión tienen de él, si tiene espacio en el mercado, si lo comprarían y cómo podría mejorarse para que tuviera todavía más éxito.

En un test de concepto pueden formularse preguntas de cualquier aspecto relacionado con el concepto o idea de producto: nombre, precio, formato, etc. Hacerlo permite adaptar las características del producto o servicio a las preferencias del consumidor y saber qué aspectos son bienvenidos y cuáles son rechazados.

Los insights que se pueden conseguir con un test de concepto son muy valiosos para definir un lanzamiento exitoso y minimizar el riesgo de continuar trabajando en ideas de poco recorrido o incluso llegar a lanzar nuevos productos que fracasen causando perjuicios económicos o incluso dañando el valor de marca.

 

Beneficios de un test de concepto


Un test de concepto te proporciona información clave que te permitirá tomar las mejores decisiones para asegurar el éxito de tu lanzamiento. Con un test adecuado podrás:

  • Evaluar múltiples conceptos. Es el primer contacto con el público, por lo que es imprescindible para obtener feedback de la idea propuesta y de sus características esenciales.
  • Optimizar el producto o servicio. No solo te permite saber si los detalles definidos hasta la fecha consiguen convencer a tu público, sino que puedes mejorar la aceptación con el feedback recogido en el estudio.
  • Identificar segmentos de consumidores afines. A través de un test de concepto puede identificarse el público más entregado con el producto y al que puedes llegar más fácilmente y con mayor éxito.
  • Estimar las ventas. Conocer el recibimiento que puede tener un producto ayuda a establecer unos objetivos de venta más precisos y reales.
  • Planificar la comunicación. Obtener el feedback de la audiencia en relación a los aspectos principales de tu producto o servicio es esencial para definir la mejor estrategia de comunicación para impactar en él.
  • Eliminar ideas encaminadas al fracaso. Un concepto con escaso potencial puede implicar una mala reputación, por lo que es importante cribar en las fases tempranas los conceptos de escaso potencial.
  • Minimizar riesgos económicos. Comercializar un producto es costoso, por lo que debe hacerse con garantías de éxito y viabilidad. Una pequeña inversión en un test de concepto siempre será mucho menor que el coste de invertir en el desarrollo y lanzamiento de un producto o servicio que fracase.

 

El test de concepto como parte de la investigación de la innovación

 

El test de concepto se realiza en las fases iniciales del proceso de investigación, entre la generación de ideas y las fases posteriores en las que se van definiendo todos los detalles de la investigación. Para asegurar que todas las decisiones que se toman progresivamente van en la buena dirección, es muy importante no sólo hacer el test de concepto, sino también evaluar aspectos concretos del producto o servicio durante todas las fases de desarrollo. Para ello, existen otros estudios de mercado que Zinklar te permite realizar de forma ágil:

  • Test de naming: sirve para saber si el nombre escogido refleja la personalidad y los valores de la marca. De esta manera es más fácil que el consumidor conecte con ella.
  • Test de logotipos: son el elemento identificador de una marca y deben reflejar los valores y la personalidad de la misma. No transmitir el mensaje correcto puede ser un gran error, por lo que es importante definir un logotipo que tenga el impacto deseado. Es importante que para este tipo de test se usen imágenes con las que pueden crearse mapas de calor.
  • Test de producto: permite evaluar diferentes opciones de producto final para escoger el que más se ajusta a los gustos de consumidores y usuarios.
  • Test de packaging. Si el producto va a comercializarse dentro de un envase, siempre podrás evaluar diferentes alternativas de materiales y diseños para encontrar la opción que resulte más atractiva.
  • Test de precio: evaluar diferentes alternativas de precios y promociones es una manera eficaz de medir su impacto en la intención de compra del producto o servicio.
  • Test de publicidad. Aunque la publicidad es una rama completa de la investigación de mercados, en numerosas ocasiones los procesos de innovación se apoyarán con campañas que es importante también evaluar para asegurar que son eficaces para dar a conocer y transmitir los beneficios del nuevo producto o servicio. Hoy en día es posible evaluar todos tipo de campañas publicitarias, en diferentes estadios de desarrollo, desde storyboards a ejecuciones finales y en todo tipo de soportes publicitarios.

 

¿Cuándo realizar un test de concepto?

 

El momento adecuado para realizar un test de concepto es en las etapas iniciales, cuando ya se han identificado diversas ideas pero todavía no se ha invertido en el desarrollo de prototipos. De esta forma se ahorra tiempo y recursos, ya que se podrán descartar las ideas con menor potencial y se podrán concentrar los esfuerzos en continuar desarrollando los conceptos favoritos del público objetivo.

Hay que tener en cuenta que no es preciso haber definido con total detalle las características del producto o servicio – a lo largo del proceso se podrán continuar evaluando aspectos concretos conforme se vaya avanzando – pero sí es importante que el concepto esté lo suficientemente desarrollado como para que el público objetivo pueda comprender perfectamente el concepto y sus rasgos principales.

 

Metodologías de test de concepto

 

Existen diversas metodologías para realizar un test de concepto. Escoger la más adecuada va a depender de los objetivos de investigación que se deseen cubrir. Un test de concepto monádico permitirá evaluar cada concepto por separado de forma que la exposición a un primer concepto no influirá sobre la percepción de los demás. Si al final sólo va a lanzarse un producto o servicio, este tipo de test de concepto es mucho más similar a la situación en la que se enfrentará el consumidor que no podrá ver el resto de productos que hubieran podido crearse.

Un test de concepto monádico también permitirá conocer con mayor detalle cómo continuar mejorando el concepto en las fases posteriores, ya que al evaluar sólo un concepto, es posible dedicar más tiempo del cuestionario a recoger este tipo de información. En otras ocasiones, particularmente cuando el número de conceptos a evaluar es amplio, puede ser interesante la realización de un test de concepto comparativo que nos permitirá cribar rápida y eficazmente los conceptos con mayor potencial. Descubre más sobre las diferentes metodologías para test de conceptos en nuestro artículo sobre tests de conceptos monádicos, comparativos y monádicos secuenciales.

 

¿Cómo hacer un test de concepto?

 

Para hacerlo, hay que tener en cuenta diferentes aspectos:

    • Definir el público objetivo. En función del tipo de producto o servicio es necesario definir las características deseadas de la muestra para dirigirse de la forma más directa posible a nuestro público objetivo. Con Zinklar puedes escoger la muestra en base a criterios demográficos, puedes incluir preguntas de filtro para segmentar la población de tu interés o incluso puedes acceder de forma directa a más de 2,000 perfiles ya creados que te ayudarán a realizar el estudio sobre aquellas personas que realmente importan.
    • Escoger la mejor alternativa metodológica. En función del objetivo y necesidades del estudio debe escogerse realizar una prueba monádica, monádica secuencial o comparativa. Si tienes dudas sobre qué metodología escoger, siempre podrás contactar a nuestro equipo de expertos en investigación que guiará tus pasos en función de tus necesidades.
    • Crear el cuestionario. Con Zinklar puedes crear tu propio cuestionario escogiendo una plantilla de test de concepto diseñada por nuestro equipo de expertos o bien crear tu propio estudio desde cero para que se adapte totalmente a tus necesidades. Si optas por esta segunda opción, es importante pensar bien las cuestiones a plantear, qué opciones ofrecer y qué tipo de pregunta es mejor en cada caso. Con la plataforma Zinklar tienes a tu alcance todo tipo de preguntas, desde sencillas preguntas dicotómicas a mapas de calor que te permitirán mostrar descripciones visuales.

 

Ahora ya conoces todos los detalles sobre el test de concepto. ¡Descubre todas las posibilidades y crea tu propio estudio de test de concepto fácilmente con Zinklar!